Xoloitzcuintles, los perros de Frida Kahlo.

Fotografía tomada por Lola Álvarez Bravo (1944)


Hace poco mis ojos se posaron en unas fotografías hechas a Frida Kahlo, pintora mexicana del s. XX, en las que aparecía junto a unos pequeños y vigorosos perros, los Itzcuintli. A Frida y su esposo, Diego Rivera les encantaban los animales, se sabe que tuvieron monos, guacamayos y hasta un venado; y los xoloitzcuintlis amenizaron y acompañaron sus vidas durante mucho tiempo.
 Las instantáneas que se tomaron de ellos fueron muchas, y ella misma plasmó en sus pinturas varios de estos canes.

 Indagando más sobre esta raza y tipo de perro nos remontamos nada más y nada menos que a época azteca, y no me ha dejado nada indiferente, pues hay numerosas referencias sobre éste cánido.

Perro Itzcuintli y yo (1938)

Xoloitzcuintli proviene de la lengua nahuatl y significa “perro raro”. 
Éstos perros mantuvieron un status muy elevado dentro del Imperio y su distribución regional y temporal abarca desde Mexico a Honduras y desde los ss. VI a XVI después de nuestra era.  Éste perro se caracteriza por tener una mutación que les confiere ser un perro “pelón”, es decir, carente de pelo; pero también existe la variedad con el mismo. Quizá por esto mismo fuera un can tan admirado en la época por los hombres.

Los restos hallados se han podido identificar debido a una dentición incompleta debido a la carencia de premolares y a veces incluso de caninos.

Los contextos a los que se les asocia son:
  • actividades funerarias
  • utilizados como alimento
  • actividades rituales y religiosas. El hallazgo más importante y numeroso fue en Chac Mool donde se hallaron 37 individuos que fueron sacrificados y sepultados en un ritual de año nuevo.

Dentro del mundo mesoamericano prehispánico, el perro jugó un papel importante en la sociedad, bien como alimento, compañía, protección de vivos y muertos, personaje de mitos y leyendas, como componente de medicina tradicional, como sacrificio, símbolo calendárico, acompañantes de dioses y dioses como tal. Debido a la gran dispersión de usos de esta raza se piensa que no fue un perro asociado a la élite pero sí que lo poseían gente de alto nivel.

Las evidencias arqueozoológicas indican que el origen del xoloitzcuintli fue en el occidente mexicano sobre el siglo VI y a partir del s VII empiezan a migrar hacia el centro, bajo las denominadas “migraciones chichimecas”. No sería hasta el X, cuando los canes pisaran la península de  Yucatán bajo los contactos comerciales entre la zona maya  y el centro de México.

Según Francisco Javier Clavijero la raza casi llegó a extinguirse debido al consumo indiscriminado de los españoles tras la conquista, ya que la escasez de carne hizo que su consumo aumentara.

Representación Xoloitzcuintli en el Códice Florentino

Gracias a personas enamoradas de los animales y que tuvieron mucha devoción por esta raza, caso del marido de Frida Kahlo, que los incluye en sus famosos murales, estos perros no lograron desaparecer y podemos admirarlos hoy día haciéndonos una idea de su vasta Historia.

Fuentes: 





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