¡Que vienen los vikingos!

Todo el mundo relaciona a los vikingos con la ferocidad y sagacidad de sus ataques repentinos sobre las poblaciones costeras de Europa (quizá incluso de América del Norte), así como su sed de sangre y cultura bárbara. Se ha tendido a idealizarlos como hombres/mujeres de casi dos metros de altura, fuertes y con cascos con cuernos para guerrear.

Eran sociedades muy rígidas constituidas en castas repartidas en un entorno de difícil comunicación que hizo que predominantemente se hicieran navegantes. Étnicamente pertenecían a los pueblos germanos y se dividían en tres grupos principales: daneses, noruegos y suecos.

El llamado periodo vikingo comprende el espacio de tiempo entre el 800 de nuestra era, fecha en la que se considera que las incursiones de este tipo ya estaban generalizadas y el 1066; año de la muerte del último rey vikingo Harald Hadradi en la batalla de Standford Bridge.

El perro en la cultura escandinava era el guardián del inframundo, está representado por Garmr y se asemeja al Cerbero greco-romano.

Gamr con Hela en el inframundo

El pelaje de Garmr era de color negro y se suele representar con el pecho ensangrentado. Se situaba a las puertas de Helheim, conocido como reino de la muerte y situado en la parte más oscura, lúgubre e infernal de Niflheim, uno de los nueve mundos de Yggdrasil . (El término Hell, infierno en inglés, hace referencia a este lugar). Éste estaba reinado por Hela, hija de Loki y a él llegaban las personas que habían muerto por enfermedad o vejez. Una vez que se entraba. ni los dioses podían salir por el interminable río que rodeaba el lugar.

Hay representaciones de piedras rúnicas en las que se muestra a los guerreros muertos llegando al Valhalla y recibidos por una Valkiria que le ofrece hidromiel; detrás de ella aparece el fiel perro del guerrero esperándole para entrar. Es así como el perro y el lobo están relacionados y conectados estrechamente con el ideario del guerrero.

Los perros eran considerados un signo de status en este tipo de sociedad, se han encontrado numerosos enterramientos junto caballos, el animal más preciado por los vikingos. Eran utilizados para cazar, para trabajar, como acompañantes y para pastorear. El mayor número de perros, así como de otros animales inhumados demostraba el prestigio de la persona enterrada.

Me ha sorprendido la utilización de barcos funerarios como “ataúdes” y os quiero mostrar una pincelada de los más importantes. Realizados en madera, se disponían en el interior de un túmulo de piedra y en ellos se enterraban a personajes de prestigio. El más suntuoso hasta la fecha es el Barco de Oseberg, en Noruega, en el que se encuentran cuatro perros acompañando a dos mujeres, una de unos 70/80 años y otra de 50, las cuales son todavía un enigma.

Museo de barcos vikingos de Oso, Noruega

Otro de los barcos es el de Gokstad, también encontrado en Noruega, en el que se hallaron 6 perros acompañando a un rico y poderoso hombre de unos 40 años que a juzgar por las marcas de sus huesos murió en el campo de batalla.

Y por último, el Barco de Ladby, en Dinamarca, en el que se encontraron cuatro perros agrupados por parejas y atados con collares dobles unidos por un anillo, como los que se utilizan actualmente para pasear un par de perros juntos.

Las referencias que se tienen respecto a los canes, llamándoles perros paganos, son debidas al mensaje negativo que el cristianismo quería hacer llegar a la población para realizar conversiones hacia la nueva religión. Adam de Bremen (1070) describió las costas del Mar Báltico en su Historia de la Iglesia de Hamburgo, en la diócesis de Bremen. En dicho texto se hacía referencia a unas amazonas salvajes cuyos descendientes masculinos eran cinecéfalos, es decir, hombres con cabeza y torso de perro.

No obstante, el arraigo del perro en los sacrificios y ceremonias funerarias era muy alto, ya que la conexión entre los canes y la muerte era muy estrecha; éstos eran una especie de mediums entre la vida y la muerte. De hecho, las evidencias materiales arqueológicas reflejan dicha idea. Los perros no solamente son los acompañantes fieles de sus amigos muertos si no que al mismo tiempo reflejan un importante simbolismo mítico que relaciona la transformación de la vida en la muerte.

Piedra Rúnica U 855, Bolksta, Balmgsta (Uppland).
 Escena de cacería de un aristocrático o quizá una escena mitológica. 

Fuentes:
– Gräslund, Anne-Sofie. “Dogs in Graves-a question of symbolism?” en PECUS: Man and animals in antiquity. Proceedings of the conference at Swedish Institute in Rome, September 9-12, 2002. Pags. 167-176.

– http://www.mundohistoria.org/blog/articulos_web/vikingos_en_espa%C3%B1a

– http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/secciones/8464/barco_oseberg_tumba_secreta_una_reina_vikinga.html?_page=2

– http://www.khm.uio.no/english/visit-us/viking-ship-museum/exhibitions/gokstad/

– http://en.vikingemuseetladby.dk/explore/

– http://www.vikinganswerlady.com/vik_pets.shtml#Dogs

– http://es.wikipedia.org/wiki/Helheim

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