Surfeando el Pacífico hasta Nueva Zelanda: Kuri el perro Maorí.

Hasta los confines del Mundo os quiero llevar hoy, surcando las olas hasta ésta magnífica isla del Pacífico Sur: Nueva Zelanda. Sus paisajes son sublimes y es donde se han rodado muchas de las escenas de películas famosas del momento.

Kuri es el nombre en lengua maorí para designar al perro polinesio. Probablemente fue introducido transportándolo en canoa por los ancestros de los maoríes en Nueva Zelanda durante las migraciones acaecidas durante los siglos XII a XIV.

Eran unos perros de tamaño pequeño-mediano, dependiendo de la zona geográfica en la que se encontraban, pues había unas pequeñas variaciones entre el Norte y el Sur de la Isla. El pelaje era largo y con una cola tupida, además de que la pelambrera podía ser de color negro, blanco o mixta.
Se dice que no ladraba pero sí aullaba y su aspecto, más que a un perro, se asemejaba a un zorro.

Ya que el Kuri era, hasta la fecha, el mamífero más grande que habitaba en la isla el uso que le dieron los neozelandeses fue exhaustivo. Con su pelaje se fabricaron mantos, piezas de ropa y otras armas; los huesos se destinaron para realizar anzuelos para pescar y collares y los dientes para realizar pendientes.

Su carne era altamente apreciada, no solamente por el aporte de proteína a la dieta de las tribus, ya que sería la pieza más grande para comer, si no porque era un animal reservado para banquetes ceremoniales, rituales y para el deleite de la casta sacerdotal. El Capitán James Cook durante su tercer viaje alrededor de la Isla a bordo del Discovery se sorprendió de que los maoríes consumieran su carne, y cuando la probó comparó su sabor con el de un cordero cuando ingirió varias porciones.

Kuri disecado y expuesto en el Museo Te Papa
Tongarewa de N.Z. perteneciente a una colección
de 1876

Cook escribió que los maoríes tenían a los perros en sus casas y les daban de comer vegetales (quizá esto sea improbable dada la dieta carnívora de la especie) y tenían un tratamiento especial pues cuando fallecían les enterraban en tumbas especiales en el suelo.

Probablemente los maoríes los utilizaron en sus cacerías y se dice que eran muy buenos en la captura del kiwi, pukeko y otras especies de aves. Además se les llamaba por nombres personales, cosa que extrañaba a los compañeros de Cook.

Fue una animal que formaba parte de las ceremonias rituales de la tribu ofreciéndolo como sacrificio para aplacar la ira o agradecer el beneplácito de los dioses. El uso en las diferentes ceremonias variaba de tribu a tribu, pero normalmente tras una batalla se realizaba el sacrificio de un humano al dios Tu que personificaba la guerra, pero era aplacado con un sacrificio de un can.

Antes hablé de él en pasado y es que en la actualidad se encuentra extinto, se cree que tras la llegada de europeos a la Isla comenzaron a cruzarse con los perros venidos en los barcos y hacia finales del 1800 desapareció sin saber bien el porqué, hoy día es un debate que está abierto, y aunque esté disecado, y no vivo como me gustaría admirarlo, lo podemos ver en el Museo Te Papa Tongarewa de Nueva Zelanda.

Fuentes e imágenes:

http://www.teara.govt.nz/en/kuri-polynesian-dogs

http://www.teara.govt.nz/en/1966/dog-maori

http://collections.tepapa.govt.nz/object/68853

http://carnivoraforum.com/topic/9918714/1/

http://collections.tepapa.govt.nz/Topic/2854

– Salmond, Anne “The Trial of the Cannibal Dog. The remarkable story of Captain Cook’s” USA, 2003. Yale University Press.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s