Lump y demás perros. Los esbozos caninos de Picasso

Picasso fue un genio malagueño (Málaga, España 1881-Moulins, Francia, 1973) que fascinó a todo el mundo con su creatividad durante las diversas etapas de su vida como artista.
De él se dice que no era un hombre afable ni cálido, con un temperamento áspero y que siempre se supo superior, pero, quizá trató a los perros de forma diferente. ¿O quizá es que le daban algo diferente que el Ser Humano no sabía dar?

Tuvo varios perros en su círculo  más allegado. Cuando era adolescente, convivió con una mestiza joven cruce de Bretón español y Pastor alemán, de la cual solía hablar nostálgico y afectuoso de su relación con ella. Quizá, a sabiendas de su carácter machista, ésta fue una de las pocas féminas a las que respetó en su totalidad.

Otro de sus habitantes fue un Galgo afgano, de nombre Kasbek o Kabul (Los biógrafos no se ponen de acuerdo) del cual se tienen numerosas fotografías y retratos de su figura estilizada. Era el único que campaba a sus anchas por el estudio del artista, ya que Picasso nunca prohibía la entrada a este lebrel, que dejaba su cuerpo laxo sobre el suelo y pasaba las horas muertas junto a él.
También compartieron vida un Bóxer llamado Yan y un Dálmata al que Picasso obsesionaba contar continuamente sus manchas.

Pero, el único perro al que Picasso montaba en su regazo, era Lump, un Dachshund, o lo que es lo mismo, un perro salchicha (je, je).
En realidad este amigo era del biógrafo más completo que tuvo Pablo, David Douglas Duncan, un corresponsal de guerra y fotógrafo, que supo retratarlo eb varias facetas de su vida privada junto a Lump.
Un día de visita de Duncan a la casa de Picasso en París, hizo que Lump prefiriera quedarse junto a este genio que sudoraba creatividad.

Era con quien compartía el almuerzo, le daba caricias, le permitía cualquier capricho y con quien compartía sus más íntimos secretos. Hay un episodio que cuenta que Lump se comió una obra de Picasso; pues Pablo, tomó una vez una caja de cartón de confituras dibujando un conejo en él para luego “regalárselo” al perro. Éste, “probando” a qué sabía esta obra de arte (ya que quedaban restos de azúcar pegados al papel) lo rasgó, mordió y trituró, pasando a ser parte de sus jugos gástricos. Así, este esbozo del artista estuvo por poco tiempo en la panza de un animal.

Lump fue protagonista de dos de sus obras, un plato blanco sobre el que Picasso, con tinta, dibujó la silueta más famoso de su perro y del cual podemos ver retratada en infinidad de lugares. Y la segunda “Las Meninas” en la que copiando y desvirtuando a la obra de Velázquez, cambió al mastín español de la obra por su Duchshund favorito.

Picasso dijo: “Lump no es un perro, no es un hombre chico, es otra cosa”.

A veces, estos seres que la gente tilda de “animales” (recordemos que nosotros también lo somos en cierto grado) son inclasificables por lo que nos hacen sentir, ¿No?.

Si queréis ver una colección de fotografías del artista y los perros pinchad aquí.

Fuentes;

– Figueira, M. Rita “Los ladridos de la Historia” 1ª ed. Buenos Aires, 2012.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s