Los perros en la conquista de América (I)

El 12 de octubre de 1492 el marinero Rodrigo de Triana gritaba ¡Tierra! desde lo alto de la carabela La Pinta: Un mundo nuevo se abría ante los ojos de Cristóbal Colón y toda su flota.

En esta entrada os voy a narrar la gran importancia que tuvieron los cánidos en la conquista (y masacre) del continente americano, importancia que la Historia no les ha sabido reconocer.

Grabado del flamenco Theodor de Bry (1528-1598)

Los perros fueron introducidos en el continente americano durante el segundo viaje de Colón en 1493, siendo el capellán real y deán sevillano Juan Rodríguez de Fonseca quien encargado de equipar su flota naval introdujo en las  naves un total de veinte canes entre mastines y galgos de pura raza. No obstante no fueron las únicas razas ibéricas introducidas en las tierras amerindias, pues se llevaron también podencos, sabuesos y también alanos.

Todas estas razas estaban dotadas de una gran versatilidad a diferencia de los perros nativos hallados, introduciéndose predominantemente para amedentrar a las gentes de las islas así como las del continente. Eran amaestrados y entrenados para matar y despedazar amerindios o “aperrearles“, tal y como se describe en las crónicas antiguas.
Se les empezó a utilizar en las campañas militares de La Española en 1494 y poco después se extendido a las demás colonias, llegando incluso a tener una mayor importancia estratégica que los equinos pues podían alcanzar puestos o llegar donde ellos no podían.

Los cánidos, con ánimo de asustar y dañar al enemigo los proveían de carlancas o carrancas, gruesos collares con púas de hierro ajustados al cuello para evitar ataques a la yugular. Los canes más cualificados para el la guerra marchaban provistos de pechera o pecho pectral armados con puñal o varios pinchos de hierro y otros con escaupiles, chaleco realizado con trozos de mantas o algodón para defenderse de las flechas enemigas.

Carlancas de hierro

Antes de comenzar la refriega los perros desfilaban delante del escuadrón y eran lanzados contra la muchedumbre nativa para presionar a los guerreros indios ante la escasez de soldados españoles. Cabe decir que para los nativos ver la ferocidad de estos perros era algo nuevo para ellos acostumbrados a sus propios canes que ni siquiera ladraban pues no tenían capacidad para ello.

Éstos canes se convirtieron en centinelas de las huestes avisando de cualquier emboscada o para dar alcance de cualquier indio que hubiera huido por la noche. En la selva eran muy buenos rastreando a los indígenas y en las labores de vigilancia eran esenciales, pues la humedad impedía en muchas ocasiones utilizar las armas de fuego o encender las cuerdas para dar aviso a los soldados. Durante la conquista de Venezuela por Federman (1530-1531) en busca de las riquezas de El Dorado, tuvieron que servirse de los perros para prevenir los ataques de los jaguares o panteras.

En la retaguardia los canes realizaban labores defensivas cuidando de los soldados o del propio ganado. Dos de los más famosos en estas tareas fueron Amadís, mastín de Luis Rojas, gobernador de Santa Marta, o Bruto, el lebrel de Hernando Soto.

Grabado del taller de Bry en el manuscrito Narratio regionum Indicarum

Además, los perros fueron utilizados como animales para la caza pues como hemos dicho muchas de las razas introducidas eran específicas para el rastreo y captura de piezas. Cuando las circunstancias eran extremas éstos eran junto a los equinos utilizados como alimento propio y se dice que en algunas poblaciones llegaron a diezmar a los perros que vivían en allí. El ejemplo más numeroso ocurrió durante la expedición al País de la Canela por el gobernador de Quito, Gonzalo Pizarro, en el que se llegó a sacrificar a 950 perros quedando únicamente con vida dos perros, el del propio gobernador y el del maestre de campo Antonio de Rivera.

Tras el apaciguamiento de las tierras muchos de los perros fueron aniquilados pues su fiereza era difícil de contener, algunos de ellos escaparon multiplicándose  y “asilvestrándose” llegando a diezmar el ganado de algunas poblaciones.

Muchos de estos perros tienen nombre propio y una historia a sus “espaldas”, pero ese será otro tema…

Fuentes e imágenes:

– BUENO JIMENEZ, A. Los perros en la conquista de América: historia e iconografía. En: Chronica Nova. 2011, vol. 37, pp. 177-204. [http://hdl.handle.net/10481/20359]

– http://es.wikipedia.org/wiki/Rodrigo_de_Triana

– http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/historia/ilustre/ilus265.htm

-http://www.santelmomuseoa.com/index.php?option=com_flexicontent&view=items&id=3882&Itemid=47&lang=es

-http://www.culturamas.es/blog/2014/06/25/como-lobos-e-tigres-y-leones-brevisima-relacion-de-la-destruccion-de-las-indias-de-fray-bartolome-de-las-casas/

http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Illustrations_de_Narratio_regionum_Indicarum_per_Hispanos_quosdam_devastattarum_%E2%80%94_Jean_Th%C3%A9odore_de_Bry_%E2%80%94_14.jpg

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