Los perros de Amundsen, llegada al Polo Sur

La historia que os traigo esta semana acompaña leerla al lado de la chimenea, la estufa y/o con mantita incluida; eso si os encontráis como yo en el Hemisferio Norte.

    Llegada del Fram a la placa de Ross
(Fotografía de la National
Library of  Norway)
Roald Amundsen (16 julio de 1872, Noruega-18 junio de 1928, Mar de Barents) fue un gran explorador y aventurero que pasó a ser conocido por la Historia de la Humanidad como el primero en alcanzar el Polo Sur. No lo hizo solo, por supuesto, y se hizo acompañar por sus mejores hombres así como por  93 perros que fueron variando de número durante la travesía.
La raza escogida por Amundsen fue el perro de Groenlandia dadas sus características físicas pues pueden resistir temperaturas de hasta 60 º bajo cero y su peso ligero era ideal para pasar sobre las grietas polares. Además sus cualidades sociales eran otro punto a favor pues son muy trabajadores y voluntariosos. Los esquimales los utilizaban como medio de transporte y como perros para cazar desde hace tiempos inmemoriales y Roald supo que serían el compañero perfecto. 
Así se inició de inmediato la expedición que trasladaba a toda la tripulación desde Noruega al hielo de Ross, en la Antártida, a bordo del barco Fram en 1910. La travesía fue dura, los perros aguantaban temperaturas gélidas pero eran muy sensibles a la humedad por lo que se tuvo que disponer sobre la cubierta del barco tablones sueltos para que la lluvia y el agua se escurrieran entre los mismos con el fin de evitar que los perros enfermaran y llegaran sanos. 
Vista de los perros en la cubierta del Fram
(National Library of Norway)

Los canes estuvieron atados en la cubierta del barco durante la mayor parte del trayecto, teniendo entre ellos una distancia prudencial para que no pudieran pelearse. Se agruparon de diez en diez y fueron puestos a disposición de uno o dos expedicionarios. Darles de comer exigía que toda la tripulación estuviera presente y normalmente coincidía con el cambio de guardia,  y no los dejaron desatados hasta estar seguros de que no iban a formar ningún alboroto.

El 14 de enero alcanzaron la placa Ross con 116 perros a bordo pues la población había aumentado y prácticamente todos estaban en condiciones de iniciar la marcha hacia el Sur. Los primeros intentos de hacer que los perros tiraran de los trineos fueron fallidos pues los canes llevaban mucho tiempo sin ejercitarse al estar tumbados y atados en cubierta.

Oscar Wisting, uno de los integrantes de la expedición,
 con los perros durante los días 14-17 en el Polo Norte
El 20 de Octubre se iniciaba el trayecto tras haber dejado instalados dos campamentos, uno para los perros y otro para los expedicionarios. Así, Amundsen, cuatro expedicionarios y 52 perros comenzaban la remontada.

Los canes eran alimentados con carne de foca, pemmikan y pescado seco, pero una vez acabada la carne se administraba la carne de sus propios compañeros que al quedar “inútiles” se les sacrificaba.

Amundsen con varios perros de Groenlandia 

Hay que apuntar que no fue todo de color de rosa y los expedicionarios dieron un trato duro a los perros para hacerles “entrar en razón” con el uso del látigo; muchos de ellos no aguantaron el castigo infligido por el sobreesfuerzo al tirar de los trineos tan pesados y tuvieron que ser sacrificados.

El 15 de Diciembre llegaron al Polo Sur.

Hoy por hoy sin esos 93 perros iniciales que llegaron en el Fram no hubiese sido posible realizar esta hazaña, valga este pequeño reconocimiento para con ellos.

Fuentes e imágenes:
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