El nacimiento de las Pléyades, una historia Cherokee.

Hace semanas que no os traigo una de las leyendas nativas americanas que tanto me gustan, espero  que a vosotros también. Esta es una historia del folklore Cheyenne.

Hace muchas lunas atrás, en un remoto poblado de las llanuras del continente americano, el jefe de una tribu tenía una hija muy bella  que era admirada por todos.
Una noche fue visitada por un extraño joven que se metió en su cama. Ella no sabía quien era pues nunca lo había visto y preparó una treta para poder reconocerlo. Colocó pintura roja cerca de su lecho para que al meterse en él pudiera coger el pigmento, así yaciendo con el joven y amándose toda la noche estuvo impregnando su espalda con el color carmesí.

Al día siguiente, y movida por la curiosidad, le indicó a su padre que convocara a todos los hombres jóvenes del poblado para que bailaran delante de ella con el torso desnudo. Todo el pueblo acudió al evento, pero lejos de quedar satisfecha no hizo sino acrecentar su estupor, pues observando a los asistentes comprobó con terror que quien tenía la espalda manchada era el perro de su padre. No podía ser, pensó, y corrió azorada a su tienda dando por zanjado el baile.

A la mañana siguiente y enfurecida por lo ocurrido cogió al perro que estaba atado y llevándoselo a la linde del bosque le golpeó haciendo que el pobre perro escapara sin volver a verlo jamás.

Meses más tarde y fruto de aquél furtivo encuentro nacieron siete maravillosos cachorros . Pero todavía rabiosa por lo sucedido le dijo a su madre que se deshiciese de ellos. La abuela no pudiendo realizar tan cruel acto les construyó un refugio para que pudieran estar protegidos.  De esta manera, y sin que nadie quedase enterado el perro que huyó del poblado los visitaba  muchas noches velando por su crecimiento.

De vez en cuando la madre los veía e incluso llegaba a jugar con ellos y una mañana al ir a verles vio que se habían marchado. Lloró desconsoladamente y al caer al suelo vio sus huellas y las de un perro adulto en la tierra.

Al regresar a casa le dijo a la abuela que cosiera unos mocasines pues los iba a seguir y saber dónde se encontraban por lo que inició su camino observando las huellas del camino. Tras varios días por fin divisó una tienda montada en el claro del camino, uno de sus hijos salió en su busca.

– Madre, padre quiere que volvamos. Nosotros estamos en casa, pero tú no puedes venir- le dijo.
– ¡No!- gritó ella- donde vosotros vayas iré. Y tomándolo de la mano entró en la tienda. Allí, el muchacho joven que tiempo atrás visitó su lecho dió de comer a los cachorros sin inmutarse de su presencia.
Quedándose dormida se levantó al día siguiente sola viendo que la tienda había desaparecido junto a sus cachorros. Así sucedió lo mismo durante tres días consecutivos y al cuarto desaparecieron las huellas sin que la joven pudiera saber dónde se encontraban.

Sus plegarias le hicieron arrodillarse y mirar al firmamento, fue allí donde vio a sus siete cachorros convertidos en estrellas, las Pléyades.

Fuentes e imágenes:

– http://www.native-languages.org/cheyennestory3.htm

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