Y si fallezco ¿Quién se queda con mis perros?

Quizá os haya impresionado el título del post. Éste artíclo nace a raíz de una conversación con una persona que se ha convertido, gracias a las redes sociales en alguien importante en mi vida, tanto a nivel profesional en el blog como personal.

Tras el atentado en Barcelona y un posterior viaje de mi amiga, me comentó que si le pasara algo, conjunto con un familiar buscara adopción a sus compañeros animales en caso de que nadie de su alrededor pudiera hacerse cargo de ellos. Me impactó y me dejó tocada, no os lo voy a negar porque pensé en los míos. ¿Y si yo falto? ¿Qué?

Y me puse a investigar…

Primero os quiero mostrar qué dice la Legislación Española.

FUNDAMENTOS DE DERECHO


Los animales son bienes semovientes y el Código Civil los incluye dentro de la categoría de “cosas”. El art. 333 indica que todas las cosas que son o pueden ser objeto de apropiación se consideran como bienes muebles o inmuebles, salvo el art. 334 que indica que en relación a los viveros, palomares, colmenas…etc. es entonces la ocupación, una de las formas de adquirir la propiedad de los animales.

El art. 610 recoge que se adquieren por la ocupación de los bienes apropiables por su naturaleza ya que carecen de dueño. Y el art.612.3 prevé que el propietario de animales amansados podrá reclamarlos dentro de veinte días, a contar desde su ocupación por otro, y pasado dicho término permanecerán al que lo ha cogido y conservado. Y en cuanto a la posesión, el art. 465 establece que los animales fieros sólo se poseen mientras se hallen en nuestro poder, los domesticados o amansados se asimilan a los mansos si conservan la costumbre de volver a la casa del poseedor.


En España no podemos dejar ninguna herencia a un animal por que son “cosas” pero aunque no pueda heredar ¿Qué puedo hacer para salvaguardar su vida? La fórmula más extendida es la designar a una persona que se encargue de él bajo tres designaciones testamentales:

  1. Herencia bajo condición resolutoria. Quien reciba nuestros bienes, o parte de ellos, se convertiría en propietario de la herencia que le corresponda. Perdería esa propiedad si incumpliera si obligación de cuidarla.
  2. Herencia bajo condición suspensivaLos bienes no se entregarán hasta que se demostrara el cumplimiento de la condición: haber cuidado del animal hasta su muerte.
  3. Dejar la mascota a una persona o entidad y a su vez dejar una cantidad de dinero para que pueda cuidar del mismo.

Ésta última opción es la más usada. El animal es beneficiario indirecto de nuestra herencia y del capital que hemos dejado para su manutención y cuidado. Para el buen cumplimiento del testamento y nuestras voluntades se designarán dos veterinarios por nosotros o bien por el Colegio de Veterinarios que se encargarán de las revisiones periódicas del animal, así como realizarle la autopsia en caso de que haya fallecido el animal.

Es aconsejable que, con antelación se hable con amigos o familiares de éstas nuestras voluntades. Quizá haya muchos que estén comprometidos y por nada del mundo dejen de lado a nuestro compañero pero quizá habrá otros que no. Es por ello que la persona que elijamos esté concienciada/o de la responsabilidad que conlleva la tenencia y cuidado del animal.

En otros países como Estados Unidos existe el PET TRUST ACT cuyas normas aseguran al animal una existencia digna en caso de muerte o incapacidad del guía humano. Se trata de un fideicomiso a favor del animal en el que el disponente destina una cantidad de dinero o bienes y se especifica la forma en que se desea que se efectúen los desembolsos en favor del animal. Para ello se nombra a un responsable que debe atenerse a las previsiones que el fideicomitente especifique. Además se puede dejar a qué fines se destinará el remanente del fondo si éste no se hubiera gastado en vida del animal.

En el Código Civil catalán sigue los modelos europeos y en el libro 5, promulgado en 2006, dispone que los animales “no son cosas” y se rigen por leyes especiales.

La problemática o el inconveniente del testamento es que no entrará en vigor hasta, evidentemente, que fallezcamos; y todo ello teniendo en cuenta que no haya ningún problema legal. Ni siquiera se contempla una acepción por si estamos impedidos por nuestras facultades mentales por lo que ante esa situación debemos fiarnos de la buena voluntad de la gente de nuestro entorno.

Ésta es la situación que más me preocupa puesto que hay un vacío legal, seguro que no soy la única que lo piensa. ¿Verdad?

Y puesto que no tienen voz como tal debemos procurarles una calidad de vida cuando nosotros faltemos… Debemos hacer testamento y dejar la situación bien atada, es lo menos que podemos hacer ¿No?

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