Canuto. Crónica de una lucha.

El día de reyes del 2018, justo hace poco más de un año, comenzábamos una lucha con Canuto para que volviera a caminar. Después de tanto tiempo decido contaros “La Odisea” que vivimos en casa, no para recordar los malos momentos, si no para dar un halo de esperanza a aquellos humanos, que por la circunstancia que sean, vean en nuestro caso un poquito de luz. Eso sí, no exentos de mucha fuerza, lucha, constancia, paciencia por nuestra parte y las ganas de vivir de Canuto; el gran protagonista de esta historia.

Como siempre digo, los guías humanos que tenemos un vínculo muy estrecho con nuestros perros sabemos que algo no va bien cuando hay algo que se sale de la rutina de nuestro animal. El día de reyes fuimos a dar nuestro paseo matutino con algún tropiezo por parte de Canuto, al que yo había achacado a su avanzada edad y sus cataratas. No obstante, el paseo de por la tarde, se tornó más duro porque no podía tenerse en pie para hacer pInmediatamente fuimos de urgencias al Hospital Veterinario de Córdoba haciéndole primero una exploración neurológica y de la propiocepción para determinar los posibles daños y haciéndole una analítica y radiografía. Los siguientes días fueron bastante duros porque dejábamos a Canuto en el hospital a las 7 de la mañana y lo recogíamos a las tres, después de verle el departamento de neurología, traumatología… Repetirle hasta en más de 5 ocasiones varias radiografías en distintas posiciones e incluso, llegando a extraerle líquido cefaloraquídeo para evaluar alguna enfermedad infecciosa que pudiera haber echo que perdiera la capacidad motora.

En las pruebas complementarias tras la extracción del líquido se observó que tenía toxoplasmosis, sí, como leéis, aunque sea una enfermedad principalmente de gatos, puede darse en cánidos y, además, tenía moquillo. Pero, a pesar de estas enfermedades infecciosas, se descartó que pudieran ser el origen de su debilidad.

Se determinó que pudieran ser dos posibles enfermedades, ambas, muy poco frecuentes: Polirradiculoneuritis y Miastenia Gravis. Aunque no nos indicaron exactamente cuál de ellas es la que le afectaba, creímos siempre, conjunto con nuestra veterinaria de cabecera, Carmen Albéndiz Varela, que era la primera de ellas por los síntomas que tenía.

Canuto en una sesión de magnetoterapia

Para que os hagáis una idea Canuto perdió su masa muscular atrofiándose por completo cosa que hizo que no pudiera mantenerse en pie ni caminar; por suerte sus capacidades para miccionar y defecar las mantuvo intactas. De hecho, cuando lo sacaba a “pasear”, lo cogía en brazos, salíamos a la calle íbamos al campo buscando algún sitio donde hubiera hecho pipí cualquier otro perro para que le fuera más fácil. Me ponía en cuclillas y pasaba mis brazos por debajo de su tórax para que él pudiera quedarse más o menos de forma horizontal; no tenía fuerzas para levantar la pata, por lo que hacía pipí como las hembras. El defecar nos costó un poco más. Los primeros días estuvo sin hacerlo, por lo que estuvimos bastante preocupados, pero teniendo en cuenta que la motilidad de sus intestinos no se movían porque no andaba, y segundo, por que había comido menos, era algo “normal”. Una vez que cogimos la dinámica, el proceso era el mismo.

He de reconocer que su necesidades fisiológicas me preocupaban bastante, e incluso, cuando lloraba por las noches, me

Masaje.

levantaba de madrugada para salir con él pensando que tenía que hacer algo. Unas veces las hacía, y otras no.

El sueño me cambió bastante, porque cualquier lamento o cualquier ruido que escuchaba me levantaba enseguida para mirar cómo estaba en su cama, Y además, una o dos veces lo cambiaba de posición para que no se le durmiera una zona o estuviera incómodo. Para su mayor descanso compramos una cama grande viscoelástica para que se adaptara a su cuerpo y no pudiera crear ninguna lesión más.

La rehabilitación de Canuto la iniciamos a la misma vez que le hacíamos las pruebas para determinar exactamente qué es lo que le pasaba. Si era algo solo muscular, queríamos comenzar lo antes posible, y si era neurológico o autoinmune, si podíamos complementarlo con la fisioterapia, sería mucho mejor.

Acupuntura, electroestimulación, electroacupuntura, magnetoterapia, ejercicios de fisioterapia pasiva, masajes… Todas estas terapias eran alternadas en sus sesiones, para que luego digan que hay terapias que no tienen su eficacia. Permitidme que me ría…

En casa, realizábamos gimnasia pasiva, compramos un aparato de electro estimulación para ponérselo un día sí y otro no, tanto para anestesiar dolor como para poder crear músculo. Nos decantamos por el mismo que tiene nuestra veterinaria y que lo venden en Ortocanis pues nos podía enseñar los modos y duración de cada uno de ellos, así como la forma de poner los electrodos para que surtiera más efecto.

Además, mi pareja fabricó un carrito con tubos de PVC y unas ruedas, al principio, no porque pudiera desplazarse, si no porque por el hecho de poder estar más o menos de pie, pudiera activar también su musculatura.

Canuto con el carrito de PVC.

Le activábamos también a que pudiera arrastrarse por una manta que le dejábamos en el suelo (no podíamos dejarlo en el sofá por el peligro de que pudiera tirarse) dejándole chucherías lejos de él.

Sus primeros pasos los comenzó a dar aproximadamente a finales de abril, inicios de mayo. No podía mantenerse él erguido de motu propio, pero con dos pañuelos, uno en su abdomen, y otro en sus patas delanteras, le iba manejando para que pudiera moverse con mayor libertad. Estos primeros paseos, eran muy, muy cortos y terminaba siempre en mis brazos; pero fueron espaciándose en el tiempo hasta que poquito a poco él solo, sin ninguna ayuda iba dando pequeños pasos.

La primera vez que pudimos enseñarle a nuestra veterinaria y su enfermera este progreso, acabamos los cuatro llorando de emoción. Desde ese momento comenzamos a realizar una gimnasia más activa con circuitos con obstáculos para que los pudiera sortear y con la cinta de andar para que corriera y caminara más ligero.

Muchos de nuestros vecinos y familiares, no daban lo que decimos literalmente “un duro” porque Canuto saliera adelante, incluso mi pareja y yo, nos llegamos a plantear el dormirle si lo hubiera necesitado. Estábamos orgullosos de todo lo que habíamos hecho, pero Canuto tenía y tiene unas ganas enormes de luchar y vivir, por lo que él ha marcado los tiempo siempre.

Este extenso artículo, más allá de contar y revivir unos duros momentos, son para mostrar la persistencia y la lucha que se ha de tener. Nunca pensé lo fuerte que podía ser, incluso mi pareja me dió y mucha gente en redes me dieron las gracias por haber seguido, como me gusta decir a mí, NADANDO hacia adelante. ¿Cómo no seguir adelante? Con todo lo que ha compartido Canuto conmigo, lo menos que yo podía y puedo hacer es estar a su lado luchando.

Sesión de electroacupuntura.

No fue fácil, Incluso del estrés de la situación llegué a perder densidad en el pelo… Pero una inercia invisible hacía que te levantaras y pudieras ver unos pequeños progresos.

No cabe en mi vocabulario tirar la toalla, eso lo he aprendido, e incluso si hubiéramos tenido que tomar otra decisión más drástica, no hubiera sido tirar la toalla tampoco…

Así que, un año después, siendo el 2018 un año difícil, Canuto ha recuperado su peso habitual, la posibilidad de caminar (quizá no del todo igual que antes) y sigue entre nosotros. Como precauciones, hemos puesto un taburete para que pueda subir y bajar del sofá de forma más cómoda y seguimos de cerca que no vuelva a perder ni un ápice de musculatura.

Si os encontráis en una situación difícil, como consejo, si veis necesario una segunda opinión no os quedéis nunca con la duda. Seguid nadando hacia adelante si vuestra intuición es luchar por vuestro animal no es una lucha en balde porque “Es el tiempo que pasaste con tu rosa la que la hizo especial” como diría El Principito. Cualquier ayuda que yo os pueda brindar aquí me tenéis.

 

 

 

 

 

 

3 comentarios

  1. Soy muy fan de Canuto 🙂 Recuerdo cuando hacías los directos de instagram de sus primeros pasos y como, una vez que cogió carrerilla, no le paró nada. Movía el rabo como un helicóptero!!
    Desde luego hay que seguir siempre la intuición ❤️

    Me gusta

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