Manuel Calvo y su Desafío en el Ártico

Manuel Calvo es un malagueño de 49 años que ha iniciado un viaje a las tierras gélidas de Groenlandia. Su acometido: hacer la ruta del Nanook (oso) con 32 perros.

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Manuel y Cristobal en el aeropuerto de Málaga (foto: Facebook)

En su trayecto será acompañado por dos inuits y Cristobal Frías, veterinario y compañero de expedición.

El día 30 de marzo partieron desde el aeropuerto de Málaga hacia Noruega y luego de allí a Groenlandia haciendo escala antes en Islandia. Recorrerán la ruta en 12 días tal y como lo hacían los esquimales 100 años atrás, con kayaks con pieles y durmiendo en tiendas sobre ellos. Sigue leyendo

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La carrera heroica de Balto.

A pesar de que las temperaturas en este lado del hemisferio comienzan a subir como la espuma, el hielo y la nieve inundan el principio de esta historia.

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Balto durante su gira en la suite del Hotel Baltimore en los Ángeles.

Balto fue un Husky siberiano negro con “calcetines” blancos procedente de la tribu Inuit. Su nacimiento no se sabe con exactitud pero la fecha dada como oficial fue en 1919. Su nombre se le puso en honor al famoso sami Samuel Johannesen Balto.

Balto vivía junto con Gunnar Kaasen y otros perros en la ciudad de Nome (Alaska) dedicándose al mushing. En 1929 gran parte de la población fue mermada a causa de una terrible epidemia de difteria, la cual afectaba principalmente a ancianos y niños y que se curaba únicamente con un bien escaso como la penicilina.

En la ciudad de Nome no tenían la medicina por lo que se tuvo que hacer un llamamiento a todos los hospitales del país y el único que respondió fue el de la ciudad de Anchorage ¡A 1084 Km! El gobierno a causa del temporal no dejaba pilotar por lo que se dispusieron un trineo tirados por 13 perros entre los que se encontraba Balto.

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Balto con Gunnar Kaasen.

La heroicidad de encabezar el trineo principal no le tocaba a nuestro amigo, pero Togo, desgraciadamente tuvo que ser apartado por la rotura de una de sus patas. Así Balto, aguantando temperaturas de hasta -50 grados llegó a Anchorage y volvió a Nome con el cargamento de penicilina necesario para combatir la enfermedad el 2 de febrero de 1925.

Balto se convirtió en un héroe y como tal quisieron hacer una película sobre la hazaña, siendo vendidos tanto el como los otros perros  a la productora Sol Lesser. Se rodaron 30 minutos de film bajo el nombre de “Balto’s Race to Nome“. Así se inició una pequeña gira por la costa oeste y fue durante el tour cuando el Comisionado de Parques de Nueva York decidió colocar una estatua de bronce en Central Park en conmemoración a los perros de trineo y a los mushers que participaron en la carrera por la penicilina hacia Anchorage coronada por la efigie de Balto.

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Balto junto al equipo canino recién llegados a Nome el 2 de febrero de 1925.

 

Desgraciadamente al término del rodaje toda la troup e fueron a su vez cedidos a un productor de espectáculos que los tenía en pésimas condiciones (algo que sigue sin cambiar actualmente). Cierto día, el empresario George Kimble reconoció a Balto y quiso devolverle el esplendor que antaño tuvo, para ello tuvo que reunir 2000 dolares para comprar a Balto y poder sacarlo de ese infierno.

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Estatua expuesta en Central Park, NY.

De los 13 perros iniciales, los que rescataron fue a siete: Balto, Fox, Sye, Billy, Tollie, Old Motoc y Alaska y fueron trasladados al zoo de Cleveland donde fueron acomodados en unas estancias donde recuperaron su salud y donde fueron visitados por multitud de gente.

Balto murió el 14 de marzo de 1933 enfermo de ceguera y artritis, se decidió “dormirle” para que no sufriera y su cuerpo fue posteriormente embalsamado y expuesto en el Museo de Historia Natural de Cleveland, donde se puede ver actualmente.

 

-On March 19, 1927, Balto and the other dogs were given a hero's welcome in Cleveland.

Balto es actualmente expuesto embalsamado en el Museo de Historia Natural de Cleveland

  • Fuentes e imágenes:

– http://www.baltostruestory.net/

 

Los perros de Amundsen, llegada al Polo Sur

La historia que os traigo esta semana acompaña leerla al lado de la chimenea, la estufa y/o con mantita incluida; eso si os encontráis como yo en el Hemisferio Norte.

    Llegada del Fram a la placa de Ross
(Fotografía de la National
Library of  Norway)
Roald Amundsen (16 julio de 1872, Noruega-18 junio de 1928, Mar de Barents) fue un gran explorador y aventurero que pasó a ser conocido por la Historia de la Humanidad como el primero en alcanzar el Polo Sur. No lo hizo solo, por supuesto, y se hizo acompañar por sus mejores hombres así como por  93 perros que fueron variando de número durante la travesía.
La raza escogida por Amundsen fue el perro de Groenlandia dadas sus características físicas pues pueden resistir temperaturas de hasta 60 º bajo cero y su peso ligero era ideal para pasar sobre las grietas polares. Además sus cualidades sociales eran otro punto a favor pues son muy trabajadores y voluntariosos. Los esquimales los utilizaban como medio de transporte y como perros para cazar desde hace tiempos inmemoriales y Roald supo que serían el compañero perfecto. 
Así se inició de inmediato la expedición que trasladaba a toda la tripulación desde Noruega al hielo de Ross, en la Antártida, a bordo del barco Fram en 1910. La travesía fue dura, los perros aguantaban temperaturas gélidas pero eran muy sensibles a la humedad por lo que se tuvo que disponer sobre la cubierta del barco tablones sueltos para que la lluvia y el agua se escurrieran entre los mismos con el fin de evitar que los perros enfermaran y llegaran sanos. 
Vista de los perros en la cubierta del Fram
(National Library of Norway)

Los canes estuvieron atados en la cubierta del barco durante la mayor parte del trayecto, teniendo entre ellos una distancia prudencial para que no pudieran pelearse. Se agruparon de diez en diez y fueron puestos a disposición de uno o dos expedicionarios. Darles de comer exigía que toda la tripulación estuviera presente y normalmente coincidía con el cambio de guardia,  y no los dejaron desatados hasta estar seguros de que no iban a formar ningún alboroto.

El 14 de enero alcanzaron la placa Ross con 116 perros a bordo pues la población había aumentado y prácticamente todos estaban en condiciones de iniciar la marcha hacia el Sur. Los primeros intentos de hacer que los perros tiraran de los trineos fueron fallidos pues los canes llevaban mucho tiempo sin ejercitarse al estar tumbados y atados en cubierta.

Oscar Wisting, uno de los integrantes de la expedición,
 con los perros durante los días 14-17 en el Polo Norte
El 20 de Octubre se iniciaba el trayecto tras haber dejado instalados dos campamentos, uno para los perros y otro para los expedicionarios. Así, Amundsen, cuatro expedicionarios y 52 perros comenzaban la remontada.

Los canes eran alimentados con carne de foca, pemmikan y pescado seco, pero una vez acabada la carne se administraba la carne de sus propios compañeros que al quedar “inútiles” se les sacrificaba.

Amundsen con varios perros de Groenlandia 

Hay que apuntar que no fue todo de color de rosa y los expedicionarios dieron un trato duro a los perros para hacerles “entrar en razón” con el uso del látigo; muchos de ellos no aguantaron el castigo infligido por el sobreesfuerzo al tirar de los trineos tan pesados y tuvieron que ser sacrificados.

El 15 de Diciembre llegaron al Polo Sur.

Hoy por hoy sin esos 93 perros iniciales que llegaron en el Fram no hubiese sido posible realizar esta hazaña, valga este pequeño reconocimiento para con ellos.

Fuentes e imágenes:

Tihar: el festival donde se honra a los perros.

En mi búsqueda del significado y el papel del perro en las religiones del mundo esta vez me he topado con el Hinduismo, religión practicada mayoritariamente en India y Nepal, y quizá una de las que se conservan escritos más antiguos.

Los hinduistas tienen multitud de dioses en su panteón, y algunos de ellos van precedidos por canes, pero, hay un día en el año en el que éstos son venerados enteramente.

El Tihar o Diwali, que significa “festividad de luces” se celebra en India y Nepal durante cinco días, cada uno con unos rituales marcados.

Es una festividad muy importante en el que tres animales cobran especial relevancia: el cuervo, el perro y la vaca. Os contaré un poco más.

Perro con guirnalda al cuello y el tikar siendo honrado por el Hombre

Durante el primer día llamado Kaj Puja “día del cuervo”, se colocan en un plato monedas, comida y otras ofrendas que son depositadas en los techos o azoteas de las casas con el fin de ahuyentar a los cuervos, ya que estos simbolizan la muerte.
Durante el segundo día, en el que centramos especialmente nuestra atención, se celebra el Kukur Puja,  honrándose y glorificándose al perro, mensajero del dios Yamaj, dios de la muerte. Cualquier perro callejero, de raza y con cualquier suerte es venerado con respeto.
Se les engalana con collares de flores, especialmente con la caléndula que otorga bendición. Les dan ricos manjares y se les impone la tika roja en la frente y las patas; este punto, que simboliza el tercer ojo, simboliza la sabiduría y el conocimiento.

El tercer día está dedicada a la diosa Laxmi, la diosa de la Fortuna en su forma animal personificada en la vaca, a la que también engalanan con flores, dan de comer fruta y dulces e imponen la tika. 
Tanto el tercer como el cuarto día sigue la fiesta con pasacalles por las ciudades y donde las hermanas cobran especial relevancia recibiendo regalos e imponiendo a sus hermanos varones la tika.

La relación del perro con el hombre hindú se remonta siglos atrás. En el Mahabharata, uno de los poemas épicos más antiguos del mundo datado entre el s. III antes de nuestra era, se cuenta la lucha dinástica entre dos familias, los Kuravas y los los pandavas que se disputaban el poder de la ciudad sagrada de Hastinapura. La lucha culmina en una gran batalla que dura 18 días y en la que los pandavas resultan vencedores. El último parva (libro) cuenta el ascenso de estos pandavas (eran cinco hermanos) hacia el Himalaya para alcanzar el cielo bajo su forma humana y en la que se les une un pequeño perro.

Yudhistira y su perro siendo llamado por Indra

Durante el ascenso cuatro de los cinco hermanos fallecieron quedándose únicamente Yudhistira en el camino. Llegando a las puertas del cielo, el Señor Indra apareció ante Yudhistira, que le indicó que montara en su carro ya que le llevaría directamente al cielo. El último pandava habiendo subido al carro indicó a su perro que subiera pero el Señor Indra se negó taxativamente. Éste le indicó que el can no podía entrar en el cielo ya que éstos contaminaban el cielo y se consideraba una simple mirada de este animal como privativa de los beneficios que consagraban la deidad.
Yudhistira se mostró inflexible indicando que el perro se había mostrado fiel junto a él pasando los momentos más difíciles en el camino, como la pérdida de sus hermanos, y no podía hallar la felicidad en el Cielo sabiendo que el perro no podía estar junto a él.

Poco después el perro, al escuchar estas palabras bellas y sinceras se transformó en Dharma, el dios de la Justicia, y Yudhistira entró directamente en el cielo bajo su forma humana.

Aunque la India es el único país en el que se contempla en su constitución la protección animal como un deber ciudadano, la realidad es bien distinta. El perro es considerado un animal portador de enfermedades y cada año mueren alrededor de 200 personas, muchos de ellos niños, a causa de la rabia. La ciudadanía es cuando entonces pide medidas extremas para su exterminación y muchos de los perros son envenenados con el beneplácito del gobierno. Una de las organizaciones que trata de dignificar la vida de muchos perros, la mayoría callejeros, es Kathmandu Animal Treatment Center ¿le echamos un vistazo juntos?


Fuentes e imágenes:


http://es.vina.cc/el-perro-de-los-pandavas/

– http://news.bbc.co.uk/2/hi/in_pictures/7085278.stm

– http://www.animanaturalis.org/p/1358

Cuatro patas sobre el Everest.

No debería sorprenderme hasta qué punto los perros son tan importantes en nuestras vidas y en nuestra andadura como Sapiens desde hace… ¡buff! ¡Mucho tiempo! Pero me sorprende.

Esta vez os traigo una historia de superación, de rescate y de éxito; además de unas fotografías que me han enamorado. Hablamos de Rupee, el primer perro en alcanzar el Everest junto con su acompañante humana, la golfista Joanne Lefson.

En Agosto de 2013, mientras Joanne paseaba por uno de los slumdogs de Leh, la capital de la región de Ladakh, salió de uno de los vertederos un cachorro famélico, deshidratado y próximo a la muerte que se acercó a ella y paseó entre sus piernas, contaba con unos ocho meses de edad.

Joanne lo adoptó y lo llevó consigo a su lugar de residencia, en Sudáfrica, donde Rupee se recuperó, ganó peso y fuerzas para la hazaña que tenía pensado para él. Lefson, comprometida con el abandono animal, quiso llevar este mensaje al mundo entero e hizo lo que mejor sabía, ser una atleta.
 Así el 14 de octubre  de 2013, Joanne y Ruppe, en tan solo dos meses de conocerse, emprendieron su andadura desde la localidad de Lukhla, en el valle del Khumbu (Nepal) hacia la cima de la montaña. Su expedición se llamó Expedition Mutt Everest 2013 (Mutt significa “chucho” en inglés). 

Tras padecer tormentas de nieve, deslizamientos de tierra y ataques de yak, después de 13 días de andadura alcanzaron el campamento base a 5.400 m sobre el nivel del mar. El perro fue el centro de atención de monjes y atletas durante todo el ascenso y Joanne manifestó en varias ocasiones que pensaba que tendría que que cargar con él algunos días pero él tomó la delantera y tiró de ella.

Leyenda de la Expedition Mutt Everest 2013

La noticia dio la vuelta alrededor del mundo y Rupee entró en los anales de la Historia de los ascensos al Everest como el primer perro en alcanzar la cima. Joanne, posteriormente ha fundado un programa para fomentar las adopciones y erradicar el abandono animal.

Si bien, Rupee no es el primer perro en acompañar a Joanne en su camino, Oscar (cuya fotografía véis en el mapa) fue el primero que la acompañó en su vuelta al mundo y cuya historia la plasmó en un libro Ahound the world: My travels with Oscar, pero, esa es otra Historia…

Fuentes e imágenes:

http://abcnews.go.com/blogs/lifestyle/2013/11/rescue-dog-rupee-becomes-first-to-climb-mt-everest/

http://desnivel.com/expediciones/rupee-el-perro-que-conquisto-internet-a-traves-del-everest

http://www.worldwooftour.com/landing.html

Surfeando el Pacífico hasta Nueva Zelanda: Kuri el perro Maorí.

Hasta los confines del Mundo os quiero llevar hoy, surcando las olas hasta ésta magnífica isla del Pacífico Sur: Nueva Zelanda. Sus paisajes son sublimes y es donde se han rodado muchas de las escenas de películas famosas del momento.

Kuri es el nombre en lengua maorí para designar al perro polinesio. Probablemente fue introducido transportándolo en canoa por los ancestros de los maoríes en Nueva Zelanda durante las migraciones acaecidas durante los siglos XII a XIV.

Eran unos perros de tamaño pequeño-mediano, dependiendo de la zona geográfica en la que se encontraban, pues había unas pequeñas variaciones entre el Norte y el Sur de la Isla. El pelaje era largo y con una cola tupida, además de que la pelambrera podía ser de color negro, blanco o mixta.
Se dice que no ladraba pero sí aullaba y su aspecto, más que a un perro, se asemejaba a un zorro.

Ya que el Kuri era, hasta la fecha, el mamífero más grande que habitaba en la isla el uso que le dieron los neozelandeses fue exhaustivo. Con su pelaje se fabricaron mantos, piezas de ropa y otras armas; los huesos se destinaron para realizar anzuelos para pescar y collares y los dientes para realizar pendientes.

Su carne era altamente apreciada, no solamente por el aporte de proteína a la dieta de las tribus, ya que sería la pieza más grande para comer, si no porque era un animal reservado para banquetes ceremoniales, rituales y para el deleite de la casta sacerdotal. El Capitán James Cook durante su tercer viaje alrededor de la Isla a bordo del Discovery se sorprendió de que los maoríes consumieran su carne, y cuando la probó comparó su sabor con el de un cordero cuando ingirió varias porciones.

Kuri disecado y expuesto en el Museo Te Papa
Tongarewa de N.Z. perteneciente a una colección
de 1876

Cook escribió que los maoríes tenían a los perros en sus casas y les daban de comer vegetales (quizá esto sea improbable dada la dieta carnívora de la especie) y tenían un tratamiento especial pues cuando fallecían les enterraban en tumbas especiales en el suelo.

Probablemente los maoríes los utilizaron en sus cacerías y se dice que eran muy buenos en la captura del kiwi, pukeko y otras especies de aves. Además se les llamaba por nombres personales, cosa que extrañaba a los compañeros de Cook.

Fue una animal que formaba parte de las ceremonias rituales de la tribu ofreciéndolo como sacrificio para aplacar la ira o agradecer el beneplácito de los dioses. El uso en las diferentes ceremonias variaba de tribu a tribu, pero normalmente tras una batalla se realizaba el sacrificio de un humano al dios Tu que personificaba la guerra, pero era aplacado con un sacrificio de un can.

Antes hablé de él en pasado y es que en la actualidad se encuentra extinto, se cree que tras la llegada de europeos a la Isla comenzaron a cruzarse con los perros venidos en los barcos y hacia finales del 1800 desapareció sin saber bien el porqué, hoy día es un debate que está abierto, y aunque esté disecado, y no vivo como me gustaría admirarlo, lo podemos ver en el Museo Te Papa Tongarewa de Nueva Zelanda.

Fuentes e imágenes:

http://www.teara.govt.nz/en/kuri-polynesian-dogs

http://www.teara.govt.nz/en/1966/dog-maori

http://collections.tepapa.govt.nz/object/68853

http://carnivoraforum.com/topic/9918714/1/

http://collections.tepapa.govt.nz/Topic/2854

– Salmond, Anne “The Trial of the Cannibal Dog. The remarkable story of Captain Cook’s” USA, 2003. Yale University Press.

Desde Roma al Polo Norte con Titina.

A este lado del mundo estamos en Invierno, desde otros lugares desde el que nos leerán será verano, por lo que no se les pasará por la cabeza en abrigarse; y quizá porque aquí desde este chiquitito lugar en el que me encuentro hace frío, voy a hacer tributo al primer perro que sobrevoló el Polo Norte: Titina.

El Polo Norte es uno de los dos lugares del planeta Tierra coincidente con el eje de rotación y está cubierto por un casquete de hielo, parece increíble, pero la primera conquista de este inhóspito y gélido lugar fue no hace más de 88 años. ¿Poco tiempo, verdad?

Esta conquista se realizó en un dirigible llamado Norge comandada por Umberto Nobile y 15 personas más, entre ellas el magnífico Roald Amundsen (hablaremos de él en próximos capítulos), Lincoln Ellsworth y la pequeña Titina. Pero, como sabéis me gusta empezar por el origen, manías de arqueóloga…

Titina era una joven cachorrita de Fox Terrier que paseaba por las calles de la cittá de Roma allá por el año 1925 encontrñandose con el piloto militar italiano Umberto Nobile que vagabundeaba por la ciudad mientras pensaba y preparaba su viaje transpolar. Un chico joven que pasó justo al lado de ellos iba silbando una canción muy popular de la época llamada “La Titina” et voilà, surgió el nombre de la perrita así como una magnifica amistad de altos vuelos. Nobile solía decir que ella fue quien lo adoptó realmente, yo soy de las que pienso que son ellos quien nos escogen.

El 11 de mayo de 1926, a las nueve menos cinco de la mañana el dirigible inició su vuelo desde Roma alcanzando el Polo Norte al día siguiente a la una y cuarto de la madrugada. Titina que portaba una cinta alrededor del cuello con los colores de la bandera de Italia, estaba sentada sobre una pila de ropa y útiles, mientras los demás no tenían sitio donde sentarse dentro del dirigible, algo que irritaba a Amundsen ya que repetía constantemente que Titina nunca debió de estar allí.

Ella entró en los anales de la Historia como la primera perrita en sobrevolar y alcanzar el Polo Norte. Posteriormente realizaron un  tercer viaje desde el dirigible Italia que tuvo un terrible accidente al chocar contra el hielo y separar el barco de mando de la propia nave lo que hizo que cayeran en picado. Ellos salieron ilesos pero no fueron rescatados casi un mes después. Su supervivencia fue casi un milagro.

Nobile y Titina eran un tándem inseparable, él se negaba a  aparecer en cualquier foto sin ella y viajaron alrededor del mundo como unas celebrities, posaron con Mussolini, la familia real noruega, el alcalde de Nueva York Jimmy Walker, etc. e incluso iban juntos a la Opera, donde Titina era obligada a permanecer a la entrada, al inicio de las escaleras, hasta que finalizara la obra.

Fueron inseparables durante el resto de sus vidas, siendo una amistad verdadera e indestructible como el duro hielo, el hielo que fijó y congeló sus nombres por tiempos inmemoriales.



Fuentes e imágenes:

http://www.smithsonianchannel.com/sc/web/video/titles/17378/the-first-dog-to-the-north-pole
http://thebark.com/content/canine-hall-fame-titina
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nobile.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Polo_Norte

Era rusa y se llamaba Laika…

Ésta es una historia triste, de las que a los amantes de los animales nos hacen llorar. Sí, como leéis, llorar de rabia porque en pos de la ciencia, en muchos casos, se hacen barbaridades.

Ésta historia se centra durante la Guerra Fría. Enfrentamiento político, ideológico, intelectual, armamentístico… que enfrentó a Occidente-Capitalismo abanderado por Estados Unidos y por otro, Oriente-Comunismo liderado por Rusia; hecho que ocurrió desde finales de la II Guerra Mundial (1945) hasta la caída de la URSS en 1989.

La Unión Soviética iniciaba su carrera hacia la luna tras el éxito del lanzamiento el 4 de Octubre de 1957 del Sputnik I. Nikita Kruschev, el primer secretario del PCUS, quería hacer alarde del 40º aniversario de la revolución bolchevique enviando al espacio al primer ser vivo. Era tan poco tiempo el que tenían(3 semanas) que pensaron en enviar a un perro, y la elegida fue la hembra LAIKA.

LAIKA (“que ladra” en ruso) era una perrita callejera que vivía en Moscú y fue capturada para el programa espacial soviético. Tenía unos 3 años y pesaba alrededor de 6 Kg y fue elegida por su carácter calmado y facilidad de aprendizaje.

El programa de entrenamiento que siguió Laika fue supervisado por el científico Oleg Gazenko y fue un entrenamiento durísimo. Se la confinó a espacios reducidos, resistiendo altas velocidades y ruidos excesivos, llegando a causar cambios en las funciones excretoras del can. Éstos programas fueron los que años más tarde fueron puestos en práctica hacia humanos.

Tras el lanzamiento se indicó al mundo de que las constantes vitales de Laika estaban correctas y que estaba reaccionando con calma e incluso se llegó a decir que se le escuchó ladrar. Laika viajó en una cabina con un arnés para combatir la ingravidez y bebió agua de unos dispensadores y comió en forma de gelatina.

Durante años nunca se desveló la real intención del Programa espacial, pues supieron que jamás Laika regresaría; el viaje era con billete de ida, no de vuelta, pues la cápsula no tenía el módulo de retorno y ella falleció a las 5 o 7 horas. Laika orbitó alrededor de la Tierra pero un fallo técnico hizo que la cabina se sobrecalentara alcanzando 40º grados y haciendo que Laika muriera por el calor y el estrés.

En un principio la agencia de noticias soviética TASS maquilló la noticia indicando que Laika regresaría en paracaídas tras una semana orbitando, pero indicaron que falleció antes de tiempo. Nada más lejos de la realizad. No fué hasta el año 2002 en un congreso en Houston cuando el científico Dmitri Maláshenko desveló que Laika murió a causa del calor y el pánico.

A pesar de esta controversia Laika es una heroina y como tal se la recuerda en spots publicitarios, novelas, viñetas, e incluso una región de Marte fue bautizada con su nombre. Aquí os dejo una maravillosa canción de MECANO que la recuerda.¡ Disfrutadla!

Fuentes: