El perro en la Edad Media

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La iglesia militante y la iglesia triunfante (detalle) mitad s. XIV. Florencia.

Durante los siglos de la época medieval se vivieron años de auténtico pavor y oscurantismo donde la búsqueda espiritual era una necesidad vital diaria. Entorno al año 1.000 se vivieron episodios frenéticos por que se pensaba que iba a acabar el mundo (eso ya lo vivimos en el 2012 según unas profecías mayas…) y la representación del perro casi no tenía cabida, y ni por asomo se pensaba en el perro como un animal de compañía.

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San Cristóbal Cinocéfalo

Entre el lobo y el perro salvaje no había diferenciación alguna y se tenía un miedo atroz a las manadas de perros que deambulaban por los bosques en búsqueda de cobijo y alimento. En el Antiguo Testamento, las referencias bíblicas son escasas y casi nunca positivas, y en el arte Paleocristiano, Bizantino y de la Alta Edad Media no se representa al perro a excepción de la leyenda del santo San Cristóbal Cinocéfalo (con cabeza de perro). Sigue leyendo

El Basenji, el perro de los pigmeos.

134834-9813-46El Basenji es considerada una de las razas más antiguas del mundo; su nombre significa “pequeña cosa salvaje de la selva”, que en el lenguaje de los pigmeos suena como “Basenji”.

Su origen se remonta al África central donde iniciaron una estrecha relación con las tribus nativas pigmeas y pertenecientes al grupo de cánidos llamados “Schensi-dogs”, es decir, perros que permanecen salvajes como el Dingo o el perro de Canaán (Israel).

Se tiene constancia de pinturas rupestres ya en el 6000 antes de nuestra era en una cueva de Libia, con imágenes de perros semejantes a éstos y también representados en la cultura egipcia como muebles, estatuas e ilustraciones de estos perros.Es de suponer que los primeros Basenjis alcanzaron Egipto como regalos de los pigmeos a los faraones y posterior a la desaparición de la civilización, se perdió el conocimiento de estos perros.

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Nativo pigmeo con Basenji

No fue hasta 1868 cuando se volvieron a tener referencias de ellos y fue gracias al Dr. Schweinfurth que viajó a África y escribió sobre los Basenjis. Fascinado por su inteligencia decidió traer a Europa una hembra que, dado su impulso por la libertad saltó de un hotel de Alejandría muriendo en el acto.

Éstos pudieron sobrevivir dadas sus características para la caza y también por ser una fuente de alimento para las tribus pigmeas en momentos de escasez de otras especies.

El Basenji, además, es conocido por su incapacidad de ladrar. En las jornadas en los que sale a cazar junto a los nativos van provisto de unos cascabeles para sentirlos en el momento de marcar una zona o hacer salir a una presa.

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Los primeros Basenjis que llegaron a Europa fueron expuestos en la ciudad de Crufts y fueron llamados Congo terriers o African Bush Dogs; no sería realmente hasta 1936, de la mano de la señorita Olivia Burns que trajo varios perros  que adquirió directamente a los pigmeos. Fue ella quien posteriormente los introdujo en America y Canadá.

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Olivia Burns juntoa uno de sus Basenjis

Son unos perros altamente inteligentes y con un nivel de actividad muy alto. A pesar de que no pueden ladrar expresan su placer de reunirse con un aullido de alegría que es similar a un jodel (el grito tirolés). Registran su descontento con un gruñido y poseen una forma diversa en la articulación de sonidos en su trato con los demás miembros de la manada. Los nativos lo describen a menudo como un “perro que habla”.

 

 

 

Fuentes e imágenes:

El Galgo en el Antiguo Egipto, un perro de la realeza.

España es uno de los países que se encuentran a la cabeza en cuanto abandono animal y uno de los más perjudicados es el galgo. Raza denigrada hoy en día, miles de personas se dedican en cuerpo y alma a demostrar los beneficios de esta raza y a buscarles una familia adoptiva. Hace miles de años fue un perro reservado únicamente a la élite social, se merece que conozcamos su historia.

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Vaso funerario de la ciudad de Susa, Irak.

Probablemente el pariente más cercano del lebrel se remonte a una raza de perro procedente de los pueblos nómadas del Oriente Próximo; escogidos por sus valiosas y grandes características, las primeras representaciones pictóricas que tenemos son del templo de la ciudad de Çatal Huyuk (Turquía, 6.000 a. C) y un vaso funerario procedente de Irak (Susa, 4.000 a. C). Pero, no será hasta época egipcia cuando el lebrel aumente su estatus hasta ser la representación gráfica de varios dioses como Anubis, Seth o Upuaut.

Éstos únicamente eran reservados para la alta jerarquía y fue la raza de perro predominante entre los faraones. Muchos de ellos, como por ejemplo Antefaa II, Tutmosis III o el mismísimo Tutankamón se enterraron junto a sus galgos. Era tan alta su estima que el nacimiento de un lebrel era lo más celebrado tras el nacimiento de un hijo.

Los lebreles favoritos vivían en casa junto a su familia humana y los demás, cientos de ellos, vivían en confortables cheniles vigilados por personal de confianza. Estos cuidadores disfrutaban de una posición privilegiada dentro de la sociedad.

Abanico hallado en la tumba de Tutankamón con uno de sus galgos.

Abanico hallado en la tumba de Tutankamón con uno de sus galgos.

Eran muy apreciados por los hijos de los faraones y en sus salidas a través del Nilo eran transportados en sus barcazas y cuando viajaban a través del desierto eran transportados a lomos de los camellos.

Estaban protegidos legalmente contra la persona que los quisiera asesinar, y quien lo hiciera o lo intentara era condenado a muerte.

Los galgos estaban destinados a ser asistentes en las cacerías, en las guerras y como guardianes en los templos, nunca fueron perros pastores y tampoco se comerciaba con ellos, al contrario, siempre eran entregados como un honorable presente cuando iban a visitar países extranjeros.

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Upuaut, dios egipcio del inframundo.

Como sabemos, uno de los aspectos más importantes de la cultura egipcia antigua es la muerte y su mayor representación era la momificación. Los perros también ocupaban un lugar importante dentro de este engranaje, es más, una partida presupuestaria del erario público era destinada para financiar funerales y cementerios. No es raro encontrarlos momificados, no solamente a esta raza, sino a muchos más canes e incluso se ha descubierto una gran necrópolis en Saqqara con miles de momias sacrificadas como exvotos en honor al dios Anubis.

Los perros mestizos eran enterrados en cementerios especiales, pero los galgos eran enterrados junto a sus familias humanas y podemos admirar muchas imágenes en las tumbas de sus dueños.

egyptian_greyhound_artEl perro ha sido desde antaño un animal considerado como guiador de almas, pero los lebreles fueron escogidos por los faraones no solamente por ello sino porque es una raza de una elegancia suprema y su compañía ofrecía a la realeza un aura de grandeza. Devolvámosles ese estatus.

Los perros de Colima

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Foto: Akkhen Morales

 

Los perros que os muestro a continuación son originarios del área de Colima, un estado del México Oeste que se encuentran de forma característica en enterramientos de época prehispánica, llamado también Cultura de las Tumbas de Tiro del Occidente de México y datadas entre el 200 a. C y el 900 d. C.

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Colección CONACULTA-INAH-MEX, Museo de Hª Mexica

El tipo de perro que se representa es un Tlalchichi, un perro carente de pelo y apreciado, no solamente por su compañía (sobre todo entre la élite social), sino por su carne. Sí, como leéis, su carne.

Si observáis las vasijas los canes están representados por patas cortas y rechonchos vientres que casi rozan el suelo, considerándolos perros “cebados” para dicho consumo y se colocaban dentro de las tumbas como un “alimento simbólico” para el más allá. Muchos de los canes están representados con arrugas o incisiones, estudios zoológicos han demostrado que esta raza únicamente presentaba este tipo de arrugas cuando eran cachorros.

Además se creía que eran la representación del dios que los Aztecas más tarde llamaron Xólotl y, como el común de las culturas de la Humanidad, guiaban las almas al inframundo.

Dios Xólotl en el Códice Fejervary-Mayer.

Dios Xólotl en el Códice Fejervary-Mayer.

Existen numerosas representaciones que los muestran con grandes vientres, amplias sonrisas e incluso “bailando” con otros ejemplares abrazados, realizados en arcilla rojiza bruñida. A diferencia de otras cerámicas votivas, éstas, no tenían una funcionalidad real pues no tenían ningún orificio para escanciar líquido ni alimentos, y eran usadas como puro simbolismo.

Los perros colimotes o bailarines los podemos admiran en numerosos museos tanto locales, nacionales e internacionales pues cerca de 250 figuras están repartidas por todo el mundo.

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Perros colimotes en actitud danzante

 

Fuentes e imágenes:

– V.V. A.A “México en el mundo de las colecciones de arte” Vol. II. D. R, Ed., 1994.

http://www.museohistoriamexicana.org.mx/themes/coleccion/ma_10.html

– http://www.bowers.org/index.php/visit/tours/audio-tours/B/4-bowers-audio/4-aspectos-mas-destacados-de-la-coleccion-de-bowers-spanish/54-perros-de-ceramica-de-la-cultura-colima-de-mexico-oeste

– http://es.wikipedia.org/wiki/X%C3%B3lotl

– https://casamejicu.wordpress.com/2014/12/19/colimotes-o-perritos-bailarines/

El galgo en la Roma antigua.

El Imperio Romano construyó un Imperio de crueldad y espectáculo entorno a los animales, de eso no hay duda y los mosaicos y pinturas lo atestiguan, pero también fueron los primeros en tener “mascotas” como tal prestandoles todo tipo de cuidados caninos.

Escultura encontrada en el sur de Roma. (British Museum)

El galgo fue para la cultura romana un aclamado cazador y acompañante de la sociedad aristocrática siguiendo la tradición adquirida de Egipto. En toda domus romana no faltaba un perro pues daba estatus y posición por su figura estilizada.

El amor de los ciudadanos romanos por tener un perro en casa hizo que se buscara la raza de perro más pequeña, y hasta Julio César se llegó a preguntar si las damas romanas habían renunciado a tener hijos en favor de estos canes domésticos.
Una de las razas más populares de esta toymanía fue el lebrel italiano, eran bañados,pelados y perfumados y descansaban sobre cojines de seda.

Otro de los lebreles apreciados en la antigua Roma fue el galgo irlandés. Las evidencias muestran que los Celtas llevaron a estos perros a Grecia en el 273 d. C pero no tuvieron el éxito esperado pues les pareció un perro raro. En el 391 d. C, el hermano del cónsul Quinto Aurelio Simmaco le regaló a este siete gentiles gigantes como presente desde la Galia. Los historiadores indican que era grande como un burro y que el mastín no era rival para el fervor del galgo irlandés.

La caza de Diana de Rubens (ss. XVI-XVII)

Siempre se les ha venerado por su rapidez en la caza, pero los romanos no fueron los primeros en utilizarlos en las carreras,pues era una actividad extremadamente popular entre los celtas del noroeste de Roma y los etruscos del norte;no obstante sí fueron los primeros en apostar dinero en el “juego”.
Tradicionalmente se colocaban dos galgos en un área donde soltaban una liebre para cazarla. A veces no conseguían asirla por lo que se consideraba el vencedor el que más veloz había sido.

El amor por los perros quedó plasmado por varios autores y poetas romanos como Plinio el viejo; en su Historia Natural narraba el afecto que se profesaba a estos animales de cuatro patas. Propercio, el famoso poeta que cantaba sobre el amor escribió también sobre los perros en su poema “Cintia en la granja” donde versaba sobre la importancia del lebrel en la ciudad y en la vida rural. El poeta escribía que el entrenamiento y tenencia de estos bellos y estilizados perros no era trabajo exclusivamente de los hombres, de ahí que le cante a Cintia.

Por otro lado singulares son los mosaicos que han perdurado hasta nuestros días en la entrada de las casas y villas romanas en el que se recibía al visitante con un “Cave canem”  realizado con las maravillosas teselas dando la imagen de un perro. Con esta obra de arte se avisaba al que entraba que tuviera cuidado con el can.

Mosaico proveniente de una domus en Pempeya

Los romanos fueron acompañados por sus perros en sus campañas y probaban su valor como protectores en el campo de batalla como en las propiedades privadas, pero en ellos tuvo un lugar privilegiado el lebrel.
Si antaño tuvieron un estatus y categoría elevadas, devolvámosle su posición hoy día, no más sufrimiento para este bello animal.

Fuentes:

– Branigan, Cynthia A. (2004) “The Reign of the greyhound” Ed. Howell Book House.

– http://www.constellationsofwords.com/Constellations/CanesVenatici.html

– http://pintura.aut.org/SearchProducto?Produnum=15803

Perros célebres de personas ilustres de la Antigua Grecia.

Como en casi todas las sociedades y culturas antiguas, en Grecia,  el perro fue utilizado como animal de compañía, para la caza y para la guerra (ya os hablé de los molosos, que también tuvieron un papel importante en Grecia).

Rhyton para beber en ceremonias rituales (600-550 a. C.)

Homero (circa VIII a. C.) fue el primero en hacer mención del perro en la literatura y fue con Argos, el perro de Ulises. Homero nos cuenta el retorno de Odiseo a su bella isla de Ítaca. tenía el aspecto de un vagabundo pues llevaba 20 años vagando por el Mar Mediterráneo y el primero que le reconoció fue su perro. Ya en esa época se describía la fidelidad, amabilidad y devoción que todo perro posee.

Jenofonte, filósofo e historiador militar, en el s. V d. C. fue el primer tratadista que escribió tres libros sobre los animales en la guerra, en especial en la guerra contra Persia. Le regalaron un perro de raza galgo cuyo nombre era Hipocentauro y que era un gran cazador de liebres. Aconsejaba, no obstante, que cualquiera que quisiera cazar liebres o jabalíes utilizara los galgos celtas traídos a Asia Menor por sus tribus pues eran los más idóneos para ello.

Escena de cacería a un jabalí con perros.

Ésta raza, el galgo, fue una de las razas más estimadas en esta cultura. Aprendieron de Egipto a tenerlos en gran estima y para los griegos tener un perro de esta raza era símbolo de pertenecer a una sociedad civilizada. El can es representado en infinidad de pinturas, frescos, piezas de cerámica por su físico estilizado y por su estatus. El Historiador Herodoto dijo que los galgos persas del rey Jerjes eran tantos que no se acertaba a contar su número.

Grandes personalidades tuvieron con ellos a un perro, Hipocrates o Aristoteles, por ejemplo. Diógenes no salía sin él y cuando el filósofo murió, se dispuso en su tumba un pilar con una estatua de su fiel amigo. Ésta fue una práctica habitual en Grecia, se solía poner en la tumba una imagen con un can pues era considerado un guiador de almas hacia el más allá.

Diogenes de Jean Léon Gerome (1860)

Alejandro Magno también tuvo un perro de renombre, Peritas, probablemente también un can de raza galgo, que lo acompañó en grandes batallas. En la de Gaugamela, en la que luchaba contra Darío III el persa, se dice que Peritas luchó contra un elefante con tal mala fortuna que murió durante el ataque. El Magno le rindió honores preparándole un funeral y erigiendo una ciudad en India en su nombre, además de erigir una estatua en la plaza principal de la ciudad.

Pitágoras, el filósofo y matemático, que murió a finales del s. V d. C. aducía que si un perro era puesto cerca de la boca de una persona que estaba muriendo el alma de la misma pasaba directamente al can, pues es el único animal que puede transmutar las virtudes del alma de la persona fallecida. Pitágoras solía decir que había reconocido las voces de algún amigo en los cachorros de algún perro.

Se dice que la ciudad de Corinto fue atacada una noche y defendida por sus cincuenta perros de guardia. Murieron todos menos uno, Soter, que por su bravura recibió una pensión vitalicia y en su collar se podía leer: “A Soter, defensor y salvador de Corinto, un lugar de protección de los amigos”.

Sin duda, ellos han sido, son y serán los primeros en arriesgar su vida por nosotros.

Fuentes:

– Branigan, A. Cynthia (2004) “The reign of the Greyhound”.Ed.  Howell Book House.

El perro momificado de Coahuila

Volvemos a centrarnos en una parte del mundo en el que los perros tuvieron una papel importantísimo a tenor de los hallazgos que se vienen teniendo en los últimos años: Mexico.
Se trata del descubrimiento de la única (hasta el momento) momia de cánido descubierta en el país y que se suma a las pocas descubiertas hasta la fecha de Perú y Egipto. Se halló en una cueva de la Candelaria en 1953 en Coahuila, al norte del país, en un encuentro fortuito por parte de un grupo de arqueólogos

Se conoce que la momia tiene alrededor de 1000 años de antigüedad y su momificación se debió a causas naturales a consecuencia de la humedad del interior de la cueva. El perro tiene aproximadamente 42 cm. de largo y 22 cm. de alto y es el único encontrado de este tipo en la zona ya que no abundan los enterramientos prehispánicos de esqueletos de cánidos en el norte.

La momia guarda la posición de estar echado, recostado sobre su lado derecho con la cabeza y el cuello flexionados hacia abajo y se puede apreciar su cola enrosacada y erguida hacia arriba.
El perro está relacionado con el grupo poblacional llamado “lagunero”, cazadores.recolectores que se asentaron en lo que se conoce hoy como Comarca Lagunera (zona semidesértica que abarca los estados de Durango, Coahuila y Zacatecas) donde se localiza la cueva de unos 10 m. de profundidad.

La cueva fue usada por parte de cazadores-recolectores como lugar funerario para enterrar a sus muertos donde se encontraron más de mil objetos, entre ellos cuchillos, cestería, restos textiles;  así como doscientos fragmentos óseos humanos y que datan entorno al 800-1200 después de nuestra era.

Los arqueólogos destacan que este hallazgo refuerza más, si cabe, la idea de que la colocación de los cánidos en los enterramientos humanos no son algo fortuito sino que se colocaban como acompañantes de éstos y guía de las almas en el más allá. Y permiten avanzar en el estudio de la domesticación del perro en esta zona.


A pesar de que no se han publicado todavía los análisis finales tras la datación por Carbono 14, como os he dicho al principio, se data al animal entorno a los 1000 años y los arqueólogos han estimado que habría muerto de inanición ya que no tiene marcas de corte por sacrificio ritual ni por muerte violenta.

Si queréis ver un vídeo de la momia perteneciente al Instituto Nacional de Antropología e Historia de México pinchad aquí.

Fuentes:

http://www.inah.gob.mx/boletines/17-arqueologia/6238-examinan-al-unico-perro-momificado-de-mexico

El Loberro, el can de la milicia de Teotihuacan.

Son muchos los lectores mexicanos que me leen y quiero agradecérselo con otro post relacionado con su país y nos vamos a trasladar a Teotihuacán, un conjunto realmente bello (que espero poder visitar algún día, si no es en esta vida, en las muchas que me quedan).

Ya hablamos en otro post del Xoloitzcuintle, otro de los perros mesoamericanos con una importancia relevante dentro del Imperio Azteca, pero hoy os traigo a un animal nuevo del cual no tenía constancia y que fue cruzado por los teotihuanacos con un fin ritual, el Loberro, un híbrido entre el lobo y el perro.

Dibujo de Loberro

Los hallazgos en el  2004 por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Aichi Prefactural University de Japón dentro del Proyecto Arqueológico Pirámide de la Luna, descubrieron en el Entierro 6 varios animales que fueron analizados por el equipo de especialistas dirigido por el arqueozoólogo Raúl Valadez Azúa.
De sus estudios se desprende que el Loberro fue un animal cruzado con un fin ritual. El lobo y el perro comparten el 99.8% de su componente genético por lo que es más que factible su cruza; además es sorprendente el conocimiento que tenían los teotihuanacos sobre la biología de las especies y quizá tuvieron su aprovechamiento en prácticas como la cautividad o quizá la domesticación.

En la pirámide se llevan catalogados más de 120 especies de animales usados con diversos fines y el loberro, no solamente se utilizaba como pieza de alimentación (recordemos que no es este el único caso, ya que es una práctica endémica de casi todas las Culturas) si no que se utilizaba también su piel y sus huesos para fines textiles, ornamentales, armamentísiticas, etc.

En el Entierro número 4 se hallaron 18 individuos atados de pies y manos que portaban indumentarias de guerreros de élite, entre los que se hallaba uno que portaba nueve maxilares que fueron hechos por los teotihuanacos a partir de paladares y piezas dentalesde varios ejemplares identificados como loberros, tres perros y híbridos de coyote y loberro y uno de mezcla de coyote y perro. Este hallazgo junto a las pinturas murales de la pirámide hicieron que se replanteara hasta la fecha qué animal era el representado, que hasta ese momento siempre se creía que era el coyote, para determinar que era esta nueva especie de cánido.

Vista general de la Pirámide de la Luna, Teotihuacán.

Así, el Loberro estaría relacionado como símbolo de la milicia teotihuacana. En su cultura los grandes carnívoros eran símbolos de fuerza junto a las grandes manifestaciones de la naturaleza y también están relacionados con elementos vitales. Así, este nuevo can estaría relacionado con las élites, por lo que tenian un peso mayor, junto con las aves de presa, los lobos, coyotes, pumas, jaguares y conchas marinas.

Se han hallado además, crías de lobos de edad juvenil completos pero de los ejemplares adultos sólo los cráneos y las pieles. En el caso del puma, que es el único animal que de acuerdo a su sistema de conducta es apto para su manipulación hasta edad adulta, se tienen ejemplares adultos hasta que estuvieron vivos hasta momentos antes del sacrificio.

Parece ser que los sacrificios estaban relacionados con ceremonias rituales con el agrandamiento del edificio cultual, éstos sacrificios recibían el nombre de teichalilitzli y los nahuas y y mayas en el s. XVI creían que con la obra recién terminada recibía “alma” con los sacrificios y enterramientos de los seres humanos y animales bajo sus cimientos.

Fuentes e imágenes:

http://www.inah.gob.mx//images/stories/Boletines/BoletinesPDF/article/4771/TEOTIHUACANOS%20CRUZABAN%20C%C3%81NIDOS%20CON%20FINES%20RITUALES.pdf

http://www.revista.unam.mx/vol.3/num2/sabias1/perros.htmll

http://www.mesoweb.com/about/articles/Simbolismo.pdf

– http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/teotihuacanos-crearon-al-loberro

La lealtad del perro se llama Hachiko.

Supongo que muchos de vosotr@s habréis visto la película protagonizada por Richard Gere: Siempre a tu lado Hachiko. Aunque los personajes (occidentalizados) y el tiempo en que ocurrieron los hechos no se corresponden, plasma fielmente la historia de este Akita Inu.

Nos trasladamos al Japón de los años 30. Hachiko nació en el norte del país en Noviembre de 1923, y pocos meses después fue enviado al profesor Hidesamuro Ueno. Al parecer le llamaron Hachi porque tenía las patas delanteras algo desviadas formando el Kanji (letra japonesa) que representa el número ocho.

Todas las mañanas Hachiko acompañaba a Hidesamuro a la estación de trenes de Shibuya situado en el centro neurálgico de Tokio, ya que el Dr. Ueno trabajaba en el departamento de Agricultura de la Universidad Imperial de Tokio. Cada tarde el doctor volvía en el último tren y se lo encontraba en la salida de la estación (la cual han llamado también con el nombre Hachiko) e iban juntos hacia casa.

Dos años más tarde, en Mayo de 1925, el profesor nunca regresó de su tren habitual para reencontrarse con Hachiko ya que murió en la Universidad afligido de un infarto. El can fue regalado pero se escapaba de forma habitual de su casa de adopción. Marchaba a dormir por las noches en el porche de la casa del Dr. Ueno y por la mañana pasaba todo el día en la estación esperando su llegada hasta que, de forma sistemática, se estableció delante de la puerta por donde salía su compañero. Así esperó diariamente y durante 10 años de su vida el regreso de Hidesamuro.

Llamó la atención de extraños y compañeros del profesor que lo veían inmóvil delante de la puerta y empezaron a alimentarlo y darle calor. Muchos pensaron que era producto de darle alimento, pero siempre, puntual a la cita, cuando el último tren llegaba a Shibuya, Hachiko volvía a sentarse frente a la puerta a ver salir a los pasajeros por si alguno de ellos era el Dr. Ueno.

Así en 1934, un año antes de su fallecimiento, se erigió frente a la estación una estatua de bronce en la que él estuvo presente. Durante la II Guerra Mundial el ejercito japonés, ávido por el bronce para fabricar armas tuvo que reciclar la estatua, pero Hachiko nunca fue olvidado. En 1947, pocos años después del término de la Gran Guerra, el hijo del escultor original repuso la estatua que es la que se puede admirar hoy día.

Hachiko murió el 8 de marzo de 1935, su cuerpo fue trasladado al interior de la estación en la sala de de los equipajes. Se veló su cuerpo donde había pasado los últimos años de su vida y en el velatorio estuvieron presentes la mujer del profesor Ueno, Yaeko, y otros compañeros y miembros de la estación.

 Se le hizo la autopsia y se encontraron varias varitas utilizadas para los yakitori (brochetas de pollo) que pudieran causar su muerte pero éstas no dañaron el estómago del can, por lo que se descartó ésta hipótesis. No fue hasta el 2011 en la que se difundió que el perro murió de cáncer y de filariasis (gusano del corazón). El cuerpo fue disecado, guardado y expuesto en el Museo de Ciencias Naturales del distrito de Ueno.

Cada primavera justo en el momento en el que los cerezos están en flor, se realiza un festival en honor a Hachiko, el Hachiko-mae.

La lealtad de Hachiko le hizo esperar y esperar todos los días de su vida a que Hidesaburo regresara, ¿Tenéis vosotr@s a un amigo tan fiel? Yo sí, tres.

Fuentes:

– http://www.digitaljournal.com/article/218509/Dog_faithfully_awaits_return_of_his_master_for_past_11_years

– http://www.mustlovejapan.com/subject/hachiko

– http://hachikomonogatari.blogspot.com.es

– http://es.wikipedia.org/wiki/Hachik%C5%8D

– http://ajw.asahi.com/article/behind_news/social_affairs/AJ201206160043

Las catacumbas de Anubis, Egipto.

Egipto me ha atraído siempre desde muy pequeñita y recuerdo haber realizado moldes en escayola de la máscara de Tutankhamón con el juego Arqueologicnova (¡qué recuerdos!) incluso la carrera me permitió impartir clases con el gran Josep Padró, egiptólogo que dirige las excavaciones en la necrópolis de Oxirrinco, pero esa es otra historia, que me desvío…

Os quiero hablar de una maravillosa Catacumba (galerías subterráneas) hallada en el s. XIX por un egiptólogo francés, Jaques de Morgan en Saqqara, cerca de las pirámides más famosas del planeta Tierra.  Cierto es que éstas no se empezaron a excavar hasta 200 años más tarde, ya que las catacumbas no son nada espectaculares de forma arquitectónica ni ornamental, pero el secreto estaba guardado dentro; por lo que hasta el s. XXI no empezaron a excavarse con técnicas modernas.
Las excavaciones actuales están siendo llevadas a cabo por un grupo de arqueólogos de la Universidad de Cardiff y la Universidad Americana en el Cairo, dirigidas por Paul Nicholson y que incluso tienen el  respaldo y financiación de National Geographic.

Interior de una de las galerías de la catacumba.
La cronología de la catacumba abarca un gran periodo comprendido entre el 747 a de nuestra era y el 30 d. n. e. siendo un lugar de peregrinaje en Saqqara. En el interior se estiman que hay unas 8.000 momias de cánidos, entre ellos, no solamente perros, si no chacales, zorros y hienas.

Las momificaciones son pobres en su proceso y su conservación es deficiente. Éstos eran utilizados como exvotos y ofrendas ante el dios Anubis, ya que el templo se encontraba justo al lado, y eran presentados ante un gran número de peregrinos de condiciones sociales diferentes. En palabras de Salima Ikram, una de las arqueólogas del proyecto encargada en arqueozoología, momificaban los animales porque representaban a los dioses, eran una forma de comunicarse directamente con ellos y se les utilizaba como comida para el más allá.

Al mismo tiempo, esto suponía un negocio para las Casas de Muerte donde se momificaban a éstos animales ya que eran muchos los peregrinos que se acercaban al lugar. Muchas de las momias estaban prácticamente vacías pero los egipcios no lo veían como un fraude, si no que primaba la intención de poder contactar con los dioses.

Muchas de las momias estudiadas revelan que su edad era muy temprana, llegando incluso a ser recién nacidos los que se momificaron. Ésto ha arrojado una nueva perspectiva sobre la relación que los egipcios mantenían con los animales, ya que el gran volumen encontrado en la Catacumba hace pensar que alrededor de Memphis habrían centros de cría para esta actividad ya que en el complejo religioso era imposible el hacinamiento de tantos perros. Además los estudios han rebelado que hay diferentes razas de perros halladas y que también se han encontrado gatos, halcones y otros animales.

Momia de un perro donde se puede ver en detalle su morfología. 

Así que volvemos a encontrarnos con que el perro se sitúa de puente entre lo divino y lo mundano, un guía y guardián de almas, como lo era Cerbero, el perro del Hades.

Fuentes: